Naturaleza
sin límites. Parajes que llevan a la admiración infinita. Escenarios
cambiantes que van de pampas a bosques y de los llanos a las alturas.
Todo esto en un solo lugar:
Torres del Paine, quizás
el sector más hermoso de la Patagonia chilena, porque subyuga a
los viajeros y crea recuerdos imborrables en su memoria.
En las
Torres del Paine, fabulosas formaciones
rocosas que miran al cielo, usted debe visitar los siguientes lugares:
-Puerto Natales, es la puerta de acceso a las
Torres
de Paine. Su nombre deriva del término latino "natalis",
que significa nacimiento. La ciudad fue fundada en 1911 y tiene
más de 19 mil habitantes. En sus primeros tiempos fue poblada por
colonos ingleses y alemanes, quienes tuvieron en la ganadería su
actividad principal.
El menú turístico de la ciudad incluye sesiones de esquí en el río Turbio (en invierno), navegación hasta los glaciares de las montañas Balmaceda y Serrano y, también, a los Siete Glaciares, localizados en el Canal de las Montañas.
-Parque Nacional Torres del Paine, es un paraje mimado por la naturaleza, que lo ha dotado de impresionantes pampas y bosques magallánicos, apacibles lagos como el Nordenskjold, el Pehoé de Grey, el Paine y el Dickson y lagunas con témpanos, además de portentosos glaciares. En sus 242.242 hectáreas habitan guanacos, ñandúes, cóndores, pumas, zorros grises y culpeos, además de una gran variedad de aves que revolotean sobre las aguas mansas.

El parque, creado en 1959, tiene tres accesos: Portería Sarmiento, Laguna Amarga y Laguna Azul. Cuenta, además, con senderos habilitados para el trekking y una eficiente infraestructura turística, siendo uno de los más completos de Chile.
Por su valor paisajístico y ecológico, las
Torres del Paine
-en la provincia de Ultima Esperanza, a 145 kilómetros al norte
de la ciudad de Puerto Natales- fue declarado como Reserva de la
Biósfera en 1978.
Sus rangos altitudinales oscilan entre los de 200 m.s.n.m. y los 3050 m.s.n.m. en los Macizos del Paine.