-Monumento Natural Los Pingüinos,
esta formado por las islas
Marta y Magdalena, donde existe una población de 50 mil parejas
de la especie magallánica. Para llegar a estos lugares, hay que
cruzar el famoso Estrecho de Magallanes, porque se encuentran a
más de 35 kilómetros o 25 millas marítimas al norte de
Punta
Arenas.
-Villa Tehuelches, es la capital de la comuna de Laguna Blanca,
una localidad de 400 habitantes, dedicada principalmente a la actividad
ganadera. Se encuentra a 100 kilómetros de
Punta Arena
(vía terrestre). Esta localidad posee numerosos atractivos, como
la iglesia ecuménica, el museo biblioteca y la medialuna municipal.
Eso no es todo, a nueve kilómetros al sur se encuentra el sector
Las Nieves, donde se practica la pesca deportiva con caña e hilo
de pesca, aprovechando el cauce del río Penitente.
Siguiendo el recorrido hacia el sur, más precisamente en el kilómetro
113, se halla el sector denominado Laguna Blanca, lugar donde antiguamente
se estableció una sociedad ganadera. En las cercanías se puede visitar
el Cañadón Cueva de la Leona, un Monumento Histórico Natural que
posee pinturas rupestres de la etnia Aonikenk, de aproximadamente
1,600 años de antigüedad. Si quiere apreciar otras representaciones
pictóricas, debe dirigirse al Monumento Histórico Morro Chico, a
145 kilómetros al sur de
Punta Arena. Durante la
temporada primavera-verano, la comuna de Laguna Blanca organiza
el Festival de la Esquila, que consiste en la presentación de perros
ovejeros en acción, amanse de animales y el tradicional rodeo chileno.
-Río Verde, es la capital de la comuna del mismo nombre,
en las orillas del Seno Skyring. Es una zona ganadera a 87 kilómetros
al noroeste de
Punta Arenas y dentro de sus atractivos
destaca el Canal Fitz Roy, el Seno Otway y Río Verde. Aquí se realizan
competencias de rodeos todo el año.
- Isla Carlos III El show de las ballenas jorabada, Durante el verano, la isla Carlos III -hasta hace poco un desconocido punto del estrecho de Magallanes- se convierte en lugar de observación privilegiado de las colosales ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), gigantes acrobáticos provenientes de las costas colombianas que surcan el océano en su largísimo peregrinaje hacia el congelado mundo antártico.

Las ballenas jorobadas son las más acrobáticas entre las 60 especies de cetáceos que existen en el planeta, incluyendo a los delfines. Sus saltos y piruetas son el acto central del maravilloso espectáculo natural que se desarrolla en las frías aguas que rodean la isla, uno de los lugares predilectos de estos corpulentos mamíferos por la abundancia de pequeños peces y crustáceos, sus alimentos favoritos.
Pero ellas no son las únicas estrellas de Carlos III, un paraje de insólita belleza y frías corrientes donde se juntan las aguas del océano Pacífico y Atlántico. Desde la isla, es posible avistar otras especies de la fauna marina, como las orcas (Orcinus orca), las ballenas minke (Balaenoptera acutorostrata) y sei (Balaenoptera borealis); colonias de lobos (Otaria flavescens) y elefantes marinos (Mirounga leonina).
La riqueza de la fauna se prolonga a las aves marinas y terrestres, con especies cautivantes como el pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus), el skúa chileno (Catharacta chilensis), la gaviota gris (Larus scoresbii), los cormoranes (Phalacrocorax sp.) y los albatros (Diomedea sp.), entre otras maravillas aladas.
Eso no es todo, la zona también destaca por su variedad de peces e invertebrados marinos, como la merluza austral, las truchas, salmones, calamares, centollas y erizos, por citar sólo algunas de las formas de vida cobijadas por la inmensidad del océano.
El potencial natural de la isla incluye también una resistente vegetación, formada por árboles ñires (Nothofagus antárctica), coigües (Nothofagus dombeyi), y canelos (Drimis winteri) además de la característica turba, como se le conoce al manto verde formado por pequeñas plantas de helechos, musgos y residuos de flora en descomposición, que cubre la mayor parte de la superficie terrestre de Carlos III.
La sorprendente y notable biodiversidad de la zona, justificó la creación el 5 de agosto del 2003, del Parque Marino Francisco Coloane, la primera área marina protegida en Chile, la misma que está formada por la isla Carlos III, el islote Rupert, los canales Jerónimo y Bárbara, el Paso Tortuoso y las bahías Cordes y Fortescue, entre otros sectores.
Con una extensión de 67,000 hectáreas, el parque tiene entre sus objetivos la protección y conservación de la ballena Jorobada -que suele arribar entre octubre y marzo-, extendiéndose el resguardo a su variado ecosistema y a las criaturas que moran en sus grandes porciones de mar, costas, playas e imponentes glaciales, donde la temperatura es muy baja y los vientos arrecian con fuerza.
Para cumplir con sus fines y objetivos, las autoridades que administran el parque restringen el ingreso de visitantes al área de mayor concentración de ballenas, permitiéndose únicamente una serena observación. La severidad se flexibiliza en otros sectores, donde es posible realizar trekkings o navegar en kayak.
La única agencia operadora que existe en el parque marino es Whale Sound, organización formada por un grupo de investigadores y estudiosos de la zona. Con su vasta experiencia y conocimiento, ellos han creado un campamento orientado a reducir al máximo el impacto ambiental.
La isla Carlos III se encuentra en el estrecho de Magallanes (XII Región de Chile), a 190 kilómetros, aproximadamente, de Punta Arenas. El viaje por vía marítima dura 6 horas. La mejor temporada para visitar la zona -una de las más frías del país- es desde el 15 de diciembre hasta el 15 de mayo. Leven anclas, el show de las ballenas jorobadas va a empezar.