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PUERTO AYSEN Y PUERTO CHACABUCO
En Puerto Aisén, el suave rumor de los barcos que atracan en Puerto Chacabuco, se une a las voces y sonidos que surgen de su propio embarcadero en el que zarpan y recalan lanchas menores. Esas que llevan y traen a puñados de hombres forjados en la mar.
Hoy, Aisén y Chacabuco, son dos apacibles y visitadas ciudades portuarias de la XI Región, habiéndose convertido en el punto de zarpe e inicio de las aventuras exploratorias a los escenarios naturales, mágicos, sorprendentes, casi irreales, de la Patagonia Chilena.
Antes de llegar a estos puertos, es bueno que sepa que la palabra Aisén, según algunas versiones, es producto de la castellanización del término inglés ice end (extremo o final del hielo).
Asimismo su nombre prehispánico en quechua habría sido Chaya-Mapu ("tierra de lluvias") y en lengua telhueche un vocablo que significaba "Lugar de Huemules", el venado andino (Hippocampus chilensis).
También debe saber que, antes de la llegada de los hombres de occidente, estas recónditas tierras eran habitadas por dos pueblos antiquísimos, los chonos (gente india) y los telhueches o patagones, estos últimos hombres fornidos de pies grandes que llegaban de las pampas en busca de alimentos.
Las semillas del Puerto Aisén actual, se sembraron en 1914, cuando una empresa ganadera levantó un muelle en las orillas del río del mismo nombre. En pocos años las semillas crecieron y ya para 1920 la naciente ciudad se encontraba organizada y en 1928 sería reconocida como municipio y, tiempo después, capital regional.
Pero el arribo de los grandes barcos y su agitada vida marina, no duraría por mucho tiempo. En la década del 60' del siglo pasado, los continuos incendios provocados en la zona boscosa por los colones (para ganar zonas cultivables), erosionarían el terreno. Esto produjo el embanque del puerto, imposibilitando la llegada de las grandes embarcaciones.
Esta situación permitió el desarrollo y la prosperidad del vecino Puerto Chacabuco, localizado a sólo 15 kilómetros de distancia.
Y si bien ahora Puerto Aisén no es la capital de la región (Coyhaique ocupa ese lugar), la ciudad conserva su antiguo esplendor que se evidencia en sus típicas casitas de madera, sus calles de trazado regular y su hermosa plaza ataviada con grandes árboles.
Actualmente el puerto sigue siendo uno de los principales puntos de partida de los viajeros que exploran la XI Región, un territorio de generosos bosques, impresionantes glaciales y fiordos, interminables canales y soberbias lagunas.
Condición que comparte con Puerto Chacabuco, el de mayor importancia de la zona, no sólo por los grandes barcos que recalan en sus muelles, sino por ser el lugar más cercano para navegar hacia las laguna de San Rafael, donde el viajero quedará impresionado al ver los glaciales y sus témpanos flotantes.
La lista de joyas naturales, incluye, además, a los lagos Riesco y Portales, con sus relajantes termas medicinales, y, a la Reserva Nacional Río Simpson, con su interesante variedad de flora y fauna. Se encuentra a 32 kilómetros de Aisén.
De vuelta a Puerto Aisén, a 67 kilómetros al noroeste de Coyhaique (la capital regional) y a 1,625 kilómetros al sur de Santiago. En esta ciudad encontrará todos los servicios y una eficiente infraestructura turística, con acogedores hoteles y restaurantes. Ocurre lo mismo en Puerto Chacabuco.
Los agrestes y fascinantes paisajes de estos destinos, son escenarios propicios para la práctica del canotaje y el kayak (de mar y río), también de la pesca con mosca, especialmente en el río Simpson, uno de los cuatro mejores del mundo para esta actividad.
El tiempo pasa irremediablemente, aunque en Puerto Aisén parece haberse detenido. Aquí ya no recalan los grandes barcos, pero si las pequeñas lanchas de pescadores que regresan de sus faenas diarias, marcando el ritmo de una ciudad que es arrullada por los murmullos de Chacabuco, el puerto vecino.