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-Monumento a la colonización alemana. El 22 de
noviembre de 1852 llegaron a la actual ciudad de Puerto
Montt los primeros 200 colonos alemanes, quienes con su
tesón y trabajo contribuyeron al desarrollo de esta zona del país,
dándole un cariz único, con marcados aires y costumbres europeas.
Al cumplirse los 125 años de la llegada de aquellos hombres y mujeres que sembraron progreso en el sur de Chile, se erigió en la avenida Costanera un monumento en su honor, el cual representa a una familia de colonos y a un lugareño.
-Sala de Arte Diego Rivera. Es el centro artístico-cultural
más importante de Puerto Montt. Se le conoce con
el nombre de Palacio del Arte y uno de sus eventos principales es
la temporada internacional de teatro, que se realiza en el invierno.
Además, sus salas de exposición, muestran las obras de los pintores
locales, impulsando las nuevas tendencias plásticas de la región
de Los Lagos.
El edificio se construyó entre 1960 y 1963, gracias a un convenio de cooperación entre Chile y México, firmado luego de un devastador movimiento sísmico que remeciera el sur de Chile.
-Angelmó. A fines del siglo XIX surgió la caleta
de Angelmó, ubicada a sólo dos kilómetros de la plaza de Armas de
Puerto Montt. Desde entonces y, durante todo el
siglo XX, se convirtió en un rosario de atractivos turísticos, infaltables
en el itinerario de cualquier viajero.
Algunas de las cuentas de este rosario pueden ser descubiertas desde
el puerto de Barcos, donde se toman los transbordadores
que lo conducirán a variados destinos, como la isla de Chiloé, las
termas de Puyuhuapi, Aysén, la laguna San Rafael y Puerto Natales.
Además, en el puerto de Islas fondean lanchas,
goletas y veleros en los que se realizan recorridos por lugares
cercanos. Otra posibilidad aventurera es navegar hacia al estuario
de Reloncaví. Después de 6 horas de peripecias marítimas
se llega al pueblo de pescadores y agricultores de Cochamó.
Está de más decir que la experiencia es inolvidable.
Otra posibilidad náutica es visitar la isla de Tenglo,
separada del continente por un pequeño canal (no mayor de 150 metros).
Para visitarla hay que abordar unos botes que zarpan de Angelmó.
Durante la excursión se disfruta de un bonito paisaje. Ya en la
isla es posible ascender a una cima coronada por una cruz, desde
la cual se obtiene una vista maravillosa de Puerto Montt
y de los volcanes Osorno, Calbuco y Puntiagudo.
Más allá de las travesías marinas, en Angelmó, usted encontrará
una agitada y pintoresca actividad comercial. Aquí, los habitantes
locales organizan el mercado de mariscos y pescados
más grande de Chile. Un auténtico templo de los frutos del mar.
Dentro del mercado existen pescaderías, marisquerías y cocinerías
tradicionales, donde se preparan potajes de raíces chilenas, como
los curantos, caldillos, pailas marinas (para más información
ver ítems de gastronomía). También es posible degustar riquísimos
panes.
Un lugar de gran interés es la Feria Artesanal
de la avenida Costanera, la cual bordea la bahía
de Puerto Montt. En esta vía se pueden apreciar
esculturas como el Mirador, Sentados Frente al Mar, y visitar un
simpático museo Ferroviario, grandes tiendas y zonas de esparcimiento.
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