Al llegar al archipiélago, hágase la siguiente reflexión: "estoy
rodeado de vegetación virgen, en una tierra apenas habitada"; entonces,
en algún momento de su
aventura, llegará a sentirse
solo, como Robinson Crusoe, el corsario que recorrió esos mismos
caminos en sus andares de hombre olvidado.
La experiencia se torna más intensa. La
aventura
se vuelve épica, casi una lucha por sobrevivir, porque ahora eres
Robinson y esperas un barco salvador, un barco con destino al mundo
civilizado... pero la naturaleza te absorbe, no te deja marchar.
En las islas de
Juan Fernández, los avatares andariegos
tienen una connotación especial, quizás porque es inevitable evocar
la historia del célebre personaje de Defoe.
Aquí se pueden realizar las siguientes actividades de
aventura:
CABALGATA
BUCEO
CAMINATA
FOTOGRAFIA