
Allí los pobladores oran y, seguramente, al tocar o ver las paredes de madera, se sienten como en sus propias casas, construidas del mismo material pero asentadas en palafitos, troncos clavados en el zócalo de la isla, que las protegen de las rebeldías de la marea.
Los chilotas -sin duda- evocan a sus padres: mapuches, cuncos, chones, españoles y inmigrantes de otras latitudes, quienes en mayor o menor medida contribuyeron con el desarrollo actual del archipiélago, divisado por vez primera en 1540 por el navegante Alfonso de Camargo y descubierto en 1553 por Francisco de Ulloa.
A los primeros "turistas" hispanos, les debió llamar la atención
la isla Grande de
Chiloé, la segunda en tamaño
de toda Sudamérica, que en la actualidad es una provincia de 9.181,6
Km2 de superficie y 130.000 habitantes, localizada a 1,057 kilómetros
de Santiago y a 59 kilómetros de Puerto Montt.
En la zona norte de esta gran isla, se encuentra Ancud, ciudad fundada el 20 de agosto de 1768 por el brigadier español Carlos Berenguer, siendo en la actualidad el sector que tiene mayor contacto con Chile Continental. Su población bordea los 24 mil habitantes.

Su magnífica plaza cuenta con siete torreones de estilo colonial, los cuales rodean una réplica de la goleta Ancud, la embarcación construida por manos chilotas tomó posesión del estrecho de Magallanes en 1843. Otro lugar de visita imprescindible es la avenida Costanera, donde se puede observar el golfete de Quetalmahue, con sus bellísimas entradas de agua y la península de Lacuy.
Castro, capital de la provincia de
Chiloé, fue
fundada en 1567 por Maño Ruiz de Gamboa. La Plaza de Armas, el Museo
Regional, el Museo de Arte Moderno de
Chiloé y
la iglesia de San Francisco, forman parte de su encanto, un encanto
que se consolida en sus singulares palafitos, casas montadas sobre
pilotes de madera para protegerlas de la marea alta.
Los atractivos se prolongan a Quellón con su incomparable vista
del volcán Corcovado y la posibilidad de visitar las comunidades
indígenas de Compu, Chadmo Central y Hauipulli, las únicas de las
islas; también a Chonchi, la "ciudad de los 3 pisos", por la madera
de ciprés utilizada en sus construcciones; y el Parque Nacional
de
Chiloé, un reducto de naturaleza salvaje en
la isla Grande.